En el estado balcánico de Serbia se hallan maravillosos parques nacionales como Djerdap, Sar Planina, Kopanik, Fruska Gora y Tara, que en total conforman una zona de reserva natural de casi el 10% de la superficie del país. El agua de los lagos es cristalina, los bosques se encuentran entre los más antiguos de Europa, la naturaleza es todavía virgen y se refleja sobre todo en la biodiversidad de la flora y la fauna. Al sur del país se encuentran los Alpes Dináricos, los Balcanes y los Cárpatos, donde podrá hacer senderismo o montar en bicicleta para explorar el medio ambiente. Una gran variedad de minerales y aguas termales son el motivo por el cual encontrará una amplia gama de spas y balnearios donde poder relajarse de verdad. Un reducto cultural es, en el sentido más auténtico de la palabra, Belgrado, cuya impresionante fortaleza es un importante lugar histórico. El Museo Nacional de Serbia y diversos eventos, así como una animada vida nocturna son otros de los factores que hacen que la capital serbia merezca la pena una visita.